Francisco del Olmo, director médico de la CSM y el CABM, nuevo patrono de FIDMAG: fundación para la investigación, de Hermanas Hospitalarias

Francisco del Olmo Romero-Nieva, director médico de la Clínica San Miguel (CSM) y del Complejo Asistencial Benito Menni (CABM), ambos de Hermanas Hospitalarias y ubicados en la Comunidad de Madrid, es nombrado patrono de FIDMAG, fundación para la investigación. El Dr. Del Olmo aportará su experiencia y compromiso, en el campo de la investigación en salud mental, para fortalecer y ampliar el impacto de los proyectos y programas que desarrolla la fundación.

Para conocer mejor la labor de esta fundación, así como cuáles son los desafíos a los que se enfrenta la investigación en salud mental en la actualidad, entre otros temas, entrevistamos al Dr. Del Olmo.

¿Qué supone para ti ser patrono de la Fundación FIDMAG enfocada en la investigación en salud mental?

Antes que nada, me gustaría explicar “que es FIDMAG”. El acrónimo significa “Fundación para la Investigación y Desarrollo Mª Angustias Giménez”. La Fundación FIDMAG, actualmente es la institución encargada de “liderar, impulsar y coordinar todas las actividades de investigación de los distintos centros que conforman Hermanas Hospitalarias”. Tiene sede estable en Barcelona, con un equipo de más de 20 profesionales con dedicación exclusiva a la investigación, pero su característica principal es que mantiene estrechos lazos con los centros de Hermanas de toda España y sus profesionales. La Fundación se financia principalmente con ayudas para proyectos de investigación de forma continuada, y ha alcanzado un nivel altísimo de excelencia en su producción científica, siendo considerado un centro de investigación de referencia nacional e internacional en el campo especialmente de la salud mental.  Tiene, también, importantes conexiones y alianzas con otros centros de investigación, a nivel nacional e internacional. La Fundación, para su gobierno y gestión, cuenta con un Patronato (que es su órgano de gobierno y administración) y con un Consejo Ejecutivo, que es el órgano de gestión más operativa.

Respecto a mí, estoy asociado en uno y otro modo a la investigación en Hermanas Hospitalarias desde hace tiempo. Desde 2010 a 2017 dirigí la Unidad de Investigación de la extinta “Provincia de Madrid”, que impulsaba y coordinaba la investigación de los centros de Hermanas Hospitalarias de Madrid y la mitad sur de España. En esos años, la Fundación FIDMAG se limitaba a los centros de Cataluña, existía otra Fundación de Investigación para los centros de la extinta Provincia de Palencia, y las tres Provincias (Madrid, Barcelona, y Palencia) coordinábamos los proyectos de investigación multicéntricos por medio de una “comisión intercentros”. Posteriormente, con la unión de las tres provincias, FIDMAG pasó a llevar toda la investigación de Hermanas Hospitalarias de España, y yo pasé a colaborar con su Consejo Ejecutivo, donde permanezco actualmente. Por tanto, para mí, mi nombramiento como Patrono de la Fundación FIDMAG es un reconocimiento a esa trayectoria y por tanto un orgullo, que agradezco a Hermanas Hospitalarias, y también una responsabilidad, pues asumo una mayor implicación en la gestión de la investigación de Hospitalarias.

¿Qué aspectos de la salud mental consideras que son más urgentes, o prioritarios, para abordar a través de la investigación? ¿Cómo ves el papel de la investigación en la mejora de la atención y tratamiento de los trastornos de salud mental?

El objetivo final de toda investigación en salud, es mejorar los resultados de salud de la población. Por tanto, la investigación prioritaria en salud mental sería aquella orientada al tratamiento de los trastornos de salud mental. Dicho esto, de manera simplificada, hay que pensar que, si solo hiciéramos este tipo de investigación, estaríamos probando todo tipo de tratamientos al azar, como se hacía en la época pre-científica. Por tanto, para llegar a tratar eficazmente los trastornos de salud mental, también debemos conocer la naturaleza de dichos trastornos, sus causas (biológicas, psicológicas y sociales), sus factores de riesgo, como diagnosticarlos lo más precozmente posible y con la mejor validez y fiabilidad, como prevenirlos y alterar su evolución.

¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrenta la investigación en salud mental en la actualidad y cómo podría nuestra Institución contribuir a superarlos?

En general, el mayor desafío de la investigación en salud, está en cómo conectar la investigación básica y la aplicada. En el caso de la salud mental, como convertir los resultados de la investigación sobre las causas, y la naturaleza, de los trastornos mentales (investigaciones biológicas, de neuroimagen, psicológicas, etc.), en resultados tangibles sobre la prevención y tratamiento de los trastornos mentales, para que redunden en una mejor salud mental.

Muchos centros de investigación en salud mental, especialmente en el ámbito académico, tienen un problema en cuanto a la traslación del conocimiento y su aplicabilidad, puesto que no están bien conectados con el ámbito asistencial. Nuestra organización tiene una ventaja sobre dichos centros, puesto que dispone de una fundación de investigación de primer nivel, junto a una red asistencial consolidada y diversa, por lo que tiene la oportunidad de gestionar el conocimiento de manera más eficiente.

¿Cómo valoras la importancia de la prevención, en salud mental, en comparación con el tratamiento de trastornos ya existentes?

La prevención en salud es fundamental. Es sabido, por ejemplo, que medidas preventivas históricas como el alcantarillado o la cloración del agua, han producido más aumento de la edad media del ser humano, que todos los tratamientos médicos juntos. El problema en salud mental es que, por la complejidad y diversidad de los factores de riesgo de los trastornos mentales, no es fácil determinar medidas, tan eficientes, como el lavado de manos o el uso de mascarillas.

Sabemos que factores como la pobreza y la exclusión social afectan a la salud mental, pero las medidas para luchar contra ellas son complejas, y exceden del ámbito de los profesionales de la salud. Sí que es cierto que, hay factores más concretos de prevención en salud mental en los que podemos intervenir, especialmente en los extremos de la vida: así, en la edad infanto –juvenil, merecen la pena los esfuerzos para luchar contra los abusos sexuales, el maltrato, el acoso escolar, y el consumo de drogas y alcohol. En los mayores, las medidas contra la soledad no deseada también son importantes. Por último, cada vez se le da más importancia a la prevención secundaria, es decir al diagnóstico y tratamiento precoces. En este sentido, vamos teniendo más información sobre la importancia de las intervenciones precoces en psicosis y en prevención del suicidio.

¿Qué opinas sobre la integración de enfoques multidisciplinarios en la investigación en salud mental, como la colaboración entre psicólogos, psiquiatras, neurocientíficos…?

Si la multidisciplinariedad es importante en la investigación en salud, en salud mental lo es todavía más. Precisamente por lo que comentábamos acerca de la traslación entre investigación básica y aplicada, así como por la mayor complejidad de los trastornos mentales, y por la necesidad de intervenciones interdisciplinares. Por tanto, además de los profesionales que comentas, podemos añadir otros como enfermeros, biólogos, físicos, terapeutas ocupacionales, estadísticos, etc. De hecho, incluso los filósofos tienen un papel muy importante en la investigación en salud mental, pues ayudan a contestar (o, mejor dicho, a plantearnos mejor), ciertas preguntas previas como: ¿Qué es la conciencia o como soy consciente de mí mismo? ¿Cuál es la diferencia entre lo objetivo y lo subjetivo?, etc.

¿Tienes alguna idea o sugerencia sobre cómo podríamos mejorar la concienciación y reducir el estigma asociado a los trastornos de salud mental?

Me gusta mucho tu pregunta, pues es un tema que me interesa mucho. Los trastornos de salud mental están sometidos a estigma y discriminación social desde siempre. En los últimos años, tal vez hayamos avanzado en el diálogo social sobre la salud mental, pero si ha disminuido el estigma es sobre aspectos como el malestar psicológico, la ansiedad y la depresión. Sin embargo, el estigma social sobre los trastornos mentales graves sigue igual, o incluso ha aumentado. Sigue habiendo muchos prejuicios sobre la capacidad o la peligrosidad de las personas con enfermedades mentales, y a estas se le dan muchas menos oportunidades para trabajar, para alquilar un piso o para conseguir una amistad o pareja. Estas personas al final se creen merecedoras de dichos prejuicios y discriminación, por lo que dejan de luchar. Los efectos del estigma son devastadores, no en vano se le ha llamado “la segunda enfermedad”, con consecuencias sobre el funcionamiento social, tan graves como los de la enfermedad mental en sí.

Algo que es menos conocido es que los profesionales de salud mental también tenemos prejuicios y discriminamos a las personas que atendemos. Sobre esto, tenemos una línea de investigación y algunas publicaciones en Hermanas Hospitalarias, como el “Proyecto Inter Nos”. Cuando guardamos las distancias, cuando no tenemos esperanzas sobre su recuperación, cuando usamos medidas más restrictivas de lo necesario, cuando nos interesamos más sobre las pastillas que sobre su vida, etc. Podemos disminuir este tipo de estigma con formación sobre los modelos de recuperación y de atención centrada en la persona, además de con un diálogo respetuoso con usuarios de los servicios de salud mental, que tienen mucho que decirnos sobre su experiencia.

Agradecemos al Dr. Del Olmo por concedernos esta entrevista y le deseamos lo mejor en esta nueva etapa. Estamos seguros de que su visión y dedicación contribuirán significativamente al crecimiento y éxito de la fundación FIDMAG.

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